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lunes, 20 de febrero de 2012
Nada de nada.
Habló de la nada quien todo lo sabía, habló durante toda la noche mientras su mano distraída pretendía jugar, burlona, con el borde de mi falda. Como si tú, mezquino fantasma fueras quien de plantarte ante los sentimientos, pequeño como eres. Caes rendido, absurdo, un enano ensombrecido por una grandiosidad insoportable para tu cuerpo. También para el mío. Ellos vagan por el aire, extiendes las manos, loco por intentar alcanzarlos, y crees que algún día volverás, satisfecho a mi cama, entristecido. Queriéndome y sufriendo por hacerlo. Te darás la vuelta, oh, sí, sí lo harás. Como si todo esto fuera un juego de niños. Creerás que no hay más. Único, el máximo, el rey. Pletórico al borde del precipicio, tan asquerosamente vivo. Buscas la estaca, la que se clave en el corazón, te abra en canal y deje tu yaga a mi merced. Que yo beba de ella, de ti, que me bañe en tu sangre y nos fundamos, locos, un éxtasis apasionado que nos lleve a desembarcar de este mar en calma. Que duela, oh, sí, que duela. No más que escribir esto.
lunes, 21 de marzo de 2011
Domingos en lunes.
En ocasiones duele más el propio dolor que las razones. Cuando estas desaparecen, son desconocidas, absurdas, idiotas. Duele porque sientes un dolor sin foco. Hay vacío, no hay luz. No se mitiga ni se calma.
Abrazarse al dolor es doloroso. Está cubierto de espinas, esas que se clavan en las heridas ya psadas intentando reabirlas.
Sólo deseas ahuyentarlo, taparte con una mante hasta que el mundo retome su camino y se hayan ido las tinieblas. Olvidamos que con la manta los problemas se quedan debajo y les impedimos salir.
Lo mismo pasa cuando las mantas no sn mantas, ni puertas, ni muros. Cuando no existen barreras físicas, ni nombres, ni focos, ni nada.
lunes, 5 de octubre de 2009
Lunes
Lunes ¿qué mejor descripción de un lunes que esa que viene enmarcada por una lluvia torrencial y un "todo sale al revés"? Volver a atravesar la misma puerta, para encontrarse las paredes más sucias, los techos más bajos, darse cuenta de que aquello que en un principio había sido un santuario ha perdido todo respeto en tu interior. Ver subir y bajar las caras de siempre, las caras nuevas de quien se cree arrasando en la inmunda sociedad que ahí se junta. Y mirarlos con todo el desprecio, sintiendo como se refleja un rictus de asco en tus labios apretados. Sintiendo también tu alma esparcirse por las escaleras que vas subiendo con desgana, arrastrarte hasta una mesa y prepararte para otro día más; y quizá esperar algo, sólo algo que lo haga todo distinto.
La cabeza me da vueltas y sigo sin saber en qué punto de mi mente se detiene, en cuál se fija más, qué es lo que le importa y qué es lo que quiere ahora mismo. Ese rencor, ese asco, están ahí todo el tiempo, ya no desaparecen. Sólo quiero dejar atrás todo eso que me une con el sufrimiento, quiero ser libre, de todo. YA!
La cabeza me da vueltas y sigo sin saber en qué punto de mi mente se detiene, en cuál se fija más, qué es lo que le importa y qué es lo que quiere ahora mismo. Ese rencor, ese asco, están ahí todo el tiempo, ya no desaparecen. Sólo quiero dejar atrás todo eso que me une con el sufrimiento, quiero ser libre, de todo. YA!
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