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viernes, 19 de noviembre de 2010

La pecera.


Una gran cúpula, una esfera, vida fuera, vida dentro. Ínfima ante la inmensidad del universo, colocada cerca de una gran luz, mitad en penumbra. Cae agua desde arriba, nubes, tormentas, estrellas. Cada día somos más, y menos, el que sale siempre vuelve, y nunca llega nadie. Muchos enanos, todos coloridos, danzando aquí y allá, poblándolo todo. Diversidad de tamaño, forma, estúpidos mortales intrascendentes y frágiles. Día a día necesitan más y más, nada es suficiente, lo están cambiando todo.
Haciéndose preguntas.
De dónde viene todo esto, quién, qué, o cuando, qué más podemos crear.

Todo esto no es más que una pecera, mascotas, chuchos, pesudo-peces de colores que se reproducen continuamente. Han empezado a llorar cuando algunos desaparecen, han intentado escapar. Cuando lo consiguen, regresan.
El puro entretenimiento de algo más grande, postrado en una sala de estar con una pecera redonda al lado de su bonita lámpara. Eso es Dios, la vida, y tu existencia.

martes, 19 de octubre de 2010

La baldosa.

No sé si llamarlo madurez, experiencia, o simplemente paso del tiempo. Todo parece haber ganado una nueva ambigüedad. El dos se tornó uno, y de ese uno nacieron mil nuevas caras. Ahora que he perdido toda noción, todo aprecio. Todo. Ahora ganan un nuevo significado esas palabras antes tan cursis. Tú me haces sentir viva? Nunca antes pensé que el concepto de vivir no se limitaba a pasearse por la rutina. Donde sea que estén todos esos sentimientos, hubo un momento en el que el hastío los secuestro, sepultó bajo sus redes. Han desaparecido, mi vida ha desaparecido. Mi vagar de un lado a otro sin más compañía que una sorda indiferencia, sin levantar la vista, limitándome a esquivar esas inoportunas baldosas levantadas, no me pregunto cual es su significado ni su razón.
Cual es mi significado y mi razón?



Que la respuesta me haga llorar o reír, peor que haga algo.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Círculos concéntricos.


Esta vez lo escribo, para que me quede claro, grabado, cristalino. No quiero que sea como esos sueños que olvide al despertar, percibiendo sin entender las imágenes en algún lugar recóndito de mi mente.
Yo no busco lo civilizado, lo normal, no quiero cánones absurdos. No quiero abrazos burdos ni miradas dulces. Las cuatro palabras más bonitas que encuentres en el diccionario no estarán hechas para mí. Escribirlo no significa que lo conciba, aún no ha llegado el momento en el que sea capaz.  Ni yo lo entiendo, pero tú sí has de entenderlo. Puede que después de esta larga época de círculos concéntricos descubra qué hay realmente en el medio. Ahora bien, nadie puede eliminar el miedo, ese miedo a la realidad. Y si no hay solución?
Y si no hay solución. ¿Yo qué hago?



Nunca sabemos hasta qué punto queremos conocer la verdad.

domingo, 4 de abril de 2010

Sencilla estupidez.

No quiero. No quiero. No quiero. No quiero. No quiero. No quiero. Tan sólo no quiero, me niego.
Me niego a que todo se quede aquí. Me niego a que niegues las cosas, o que las dejes volar, simplemente. Soy capaz de cortar sus alas, no las tuyas. Pero dime que el camino ha servido para algo. No quiero simples pasos, no queiro vagar. Necesito una dirección, la dirección.

Me niego a creer que todo este tiempo no ha sido más que eso, que las lágrimas derramadas fueron todas en vano. O que no existieron. Ya no sé qué pertenece a mi mente o a la absenta, y me da igual. Trastocada o no, la base de esta jodida realidad es la misma. Para ti y para mí. Y no la vas a camuflar otra vez. No vale, es trampa, maquillarla o girar la cara. Ahora te rodea, te rodeo, y ya no tienes por donde salir. Es cínico. Perverso. He ido tejiendo las redes de mis macabros pensamientos a tu alrededor y yo misma sé mejor que tú lo que sientes. O no. Me da igual. La absenta me lo dirá, pero después.

Puedo trastocar la realidad a mi antojo y verlo todo de color de rosa. En un momento. Un puto instante me basta. Pero he de pararme a pensar... o quizá no. Luego lo pienso. O no, mejor no pienso nada. Ya me he dado cuenta de que mi mente trastornada y trastocadora de realidades es el peor de mis enemigos;  el tuyo, y el del móvil, y el del infinity, y el del alcohol, y el de los comas etílicos. Ya lo pensaré luego, mañana, pasado, o en mi lecho de muerte.

Puedo elegir entre el sí o el no y crear una nueva telaraña a mi alrededor, apartarme y girar la cara, como hiciste tú. Mi problema es la realidad, por suerte o por desgracia. No sé si soy capaz de actuar conociendo cual fue tu final. Pero tampoco sé si me veo capaz de alzar la vista y arriesgarme a ver como lo vuelves a hacer. Se acerca ese interesante final. Perdona, finales, tenemos varios cada uno. La película se acaba, el marcador llegó ya casi al final de la pantalla, quitando los créditos, no debe quedar nada. ¿Dos días? Puede ser. Observemos nuestro aprendizaje, o nuestra sencilla estupidez.

jueves, 25 de marzo de 2010

Morte, vida, aire.

Quero berrar as cousas ben alto, liberarme desta pesadume.Día tras día todo vai medrando lentamente. Xa non o aguanto. Todo o que hai aquí dentro estase a morrer. A cinsa esténdese ás miñas articulacións, ao sangue, aos órganos... dende a miña mente. Teño fame e esquézome dela. Deixo pasar o tempo e todo segue a apodrecerse. Os espellos, a miña mirada, tórnanse borrosos. Os charcos da chuvia reflexan esa distorsión, a miña realidade.

A néboa aparece, e me envolve. Todo vólvese escuro e inhóspito. A falta de pensamento non deixa saída e o meu propio monstruo comeza a trabarme. O camiño xa non ofrece volta atrás, todo semella lonxano. A miña respiración acelérase, mais non hai osíxeno nos meus pulmóns. Quero morrer se aínda hai vida no meu interior. Mirar cara diante, construír unha nova saída... implica coraxe. E eu non o teño. Esquecino onde aqueles sorrisos despreocupados. Morte, vida, aire. Nesa orde? Deixei demasiado no camiño, despreocupeime. Esta vida vaise rematar, seino, os días están contados. Dous telediarios ou unhas palabras. Alí pode estar o meu erro. 
Sen aire, sen bágoas, fin. 
Paz.

viernes, 19 de marzo de 2010

Perviérteme.

   Desnúdame, arráncame la ropa. Arranca la poca inocencia que queda. El pudor, la vergüenza, las lágrimas. Apágalas, rómpelas, deshazte de ella. No me hagas el amor, fóllame. Bésame, con los dientes. Haz que la sangre aflore. Pinta con ella las paredes. Que tus uñas recorran mis piernas desnudas. Mis escalofríos marcarán el ritmo.
   No me dejes hablar, tapa mi boca. Ahórcame con las piernas. Marca mi cuerpo, te pertenece. Machaca mi alma, deja tu huella. Ciérrame los ojos. Anula mis sentidos. Muéveme como tu marioneta. Fóllame contra la pared. Castígame. No quiero sentir más que tu cuerpo. No vista. No oído. No olfato. Gusto, tacto.
   No mente, no miente. Nada de pensamientos. Sensación fuerte. Inerte, inconsciente. Una marioneta, tú sosteniendo los hilos. 
El olvido manda a un lado todo lo demás, el dolor todo lo puede. Las costillas rotas. Mi sangre en las paredes. La piel está morada. La cara pierde su color. El orgasmo, el cénit. El último latido, la muerte.

sábado, 27 de febrero de 2010

Demo.

Coidame.
Coidame, estou enferma.
Teño medo teño...
ao demo, 
dentro.

Trémenme os muslos,
cáenme as bágoas.
Coñezo os meus problemas e...
non son quen 
de trocalos.

Teño medo de miralo,
mirarme.

O espello,
a váscula,
o lavavo.

E logo, por que?
Ou...
por que non?

Que máis dará que veña visitarme,
de cando en cando,
so eu o vexo, e
podo apartalo ou
podo acercarme e...
agarimalo.

Podo facer tantas cousas...

E teño medo diso, 
diso teño medo.

Coidame,
coidame, teño ao demo e
diso teño medo.


 


Nuevamente, poemas en chándal. El dibujo no, no es mío. Es excelente.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Sinxeleza.


Sinxeleza. Todo é sinxeleza.
Hai tempo pensaba que o que necesitába limitábase a unha presenza gratificante, a conversas tribales e mirar o ceo sen preocuparse de se te están a mirar a ti.
Levanto a vista cara o ceo, agora, soa, e pregúntome, ¿por que?
Non son quen de pronunciar as palabras que quero dicirche. Pode ser o medo ou a marcha das ganas de loitar. Todo é moito máis difíciles agora que xa non sei que escondes, ou ben se todo o escondido deixoume olvidada nun caixón. Un caixón que pode estar perdido nunha das salas, detrás dunha das portas, lonxe, moi lonxe xa do teu corazón. É todo depresión, hastío, falta... quizais sexa só un día no que a miña cabeza non está para pensar outra cousa. Mais pode tamén ter a súa base.
Non quero que a teña.
Crín que quería encontrar a naturalidade na sinxeleza, todo é sinxeleza. Pero a miña mente non é así. Un universo perdido, unhas escaleiras cheas de po, brazos, mans, sentidos, tacto, gusto... e os teus beizos ao fondo, e sen esquecelos aínda. Querendo relevalos ao olvido enterreinos máis profundo do que quería, no lugar menos indicado. “A coller a pa a desenterralos, bótaos fóra xa para sempre” decíanme algúns... ilusos, eu non quero iso.
E, ¿por que? Iso é o que máis me pregunto. Que fixeches ti que non fixera eu. E por que se os teus erros non os pagaches co olvido, por que ten que pasarme a min. Se nin sequeira o sei, non teño idea de nada. Quedeime no limbo cando intentei fuxir do futuro, rechazalo, coller o bus outra vez o pasado. E fuxindo do presente quedei aquí, sen idea de nada, só sinxeleza.
Agora a escaleira de miña mente é cristalina, clara, non hai pó... e vénse aínda máis claros os teus beizos ao fondo. Coma na gran pantaia proxéctanse imaxes en todas as esquiñas, recordos, e máis recordos. E eu aínda véxoos con agarimo, sorpréndome a min mesma coa sonrisa de parva e un suspiro de quinceañeira enamorada.
Quizais son iso, así de sinxelo.
Sinxeleza.

domingo, 14 de febrero de 2010

Maldito sea el gurú que levantó entre tú y yo un silencio oscuro.

Algo que empieza con una canción de Sabina siempre se deselvolverá entre amargura y soledad. Deseos de tirar el libro de la vida a la hoguera de San Juan y coger la primera botella de una substancia alcóholica que me ayduara a apartar por segundos de mi cabeza todos los malos recuerdos. Quien tuviera la experanza de que se hubiera producido un cambio, un nuevo paso hacia la "pureza de espíritu"... que retire las fichas, porque gana la banca, la vida, otra vez.


Lo más duro fue levantar la vista y ver como la realidad se precipitaba sobre mí. Alomejor fue demasiado tiempo negando, girando la cara para recibir los besos conquistados. Demasiado dulces, hubiera preferido una amarga derrota. El primer pensamiento fue: Y ahora, ¿qué? Lo siguiente fue alzar las alas a donde me llevara la brisa tenue. Me sorprendo al ver que, de tantas partidas iguales, nunca se aprende lo suficiente. Vuelvo a la misma página en blanco que aún no he vivido, no habrá otra vuelta atrás, a lo ya escrito. Y esta vez no volverá.




Y al día siguiente... ya no me acuerdo de na'.

viernes, 12 de febrero de 2010

Noche

Siento que todos estos pensamientos desdibujados pretenden crear el ambiente de una traición. Ni siquiera los controlo, no los conozco, no llego a sentirlos. Puedo ver su sombra cuando vago por las calles de mi mente, desaparece en cada esquina en el mismo momento en que la percibo, y cuando más oscura es la noche, más tiempo me dirige la mirada, por unos segundos, me mira a los ojos... y pretende decirme una verdad, la verdad.
Y yo cada noche espero huir de ella, me echo atrás. Intento bajar la mirada, negar, huir, escapar, correr, lejos, muy lejos. Pero parece que ha llegado el momento en el que no hay más salida que la que no exige dar marcha atrás. Esa que exige valor, y no echarse a correr como la gilipollas del pasado. Esa verdad no tiene que asustarte, no tiene que cambiar mis ideas, sólo debo saberla, aceptarla.


Y ya lo he hecho.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Help.



Corrió hacia el teléfono descolgándolo de un manotazo, lo cogió en el aire antes de que llegara a tocar el suelo, sin apenas mirar los botones tecleó el primer número que le vino a la cabeza. No esperó a oír contesta, sus labios murmuraban rápidamente palabras prácticamente ininteligibles.
-Ayúdame, ayúdame, por favor. Siento un fuerte dolor, no sé lo que es, he probado todo y no se calma... creo que está dentro, dentro de mí. Tengo miedo, mucho miedo, por favor, ayúdame...-pero las últimas palabras se fundieron en un grito ahogado al oír la línea comunicando al otro lado.
Sola, se había quedado sola. No existía otro dolor que el de la soledad, la culpabilidad...
… y no había más ganas que morir agarrada a aquella postal.
Pensó en ponerse guapa, maquillarse. Se dio cuenta de que una vez la encontrara la policía no sería más que una víctima más.
Pensó tomar pastillas, para mantener su cuerpo intacto. Se dio cuenta de que prefería el dolor que le hiciera pagar su culpabilidad.
Y pensó en recapacitar, en no hacerlo... ¿pero por quién? Se vio sola y se cortó las venas junto a la pared.

martes, 8 de diciembre de 2009

He de reconocer que lo sabía.

Algunos seres humanos somos personas, y como personas no nso gusta que nos repitan lo que ya sabemos. Nos gusta hacer alarde de nuestros conocimientos, hacernos los interesantes, murmurar un "ya lo sabía"; pero nunca nos gusta que nos recuerden lo que ya sabemos, que lo hagan volver.


Y además de personas, somos idiotas.Pero intentar explicar eso es imposible y forma parte de mi propia idiotez.

domingo, 25 de octubre de 2009

Nobody

Nadie, nadie se para a pensar nunca.
Si ahora yo le diera al stop. Hagamos un repaso, un resumen, una sinopsis de todo esto. Todo lo dicho y lo hecho, todos los participios que han estado presentes en nuestra relación.
He de decirte que hay muchas cosas que siento. Mi culpa o no, yo lo siento. Nunca he sabido por qué yo no te dije todo esto, por qué siempre he decidido echar a correr hacia donde nadie está.
Quizá sea todo aquello que aún me hace daño, me pide que en ese último instante eche a correr. Me grita "¡aléjate antes de que sea demasiado tarde!". Y yo te pido, aléjate tú antes, no quiero volver a echar a correr. Él me ordena, me miente, me embelesa, me convence para besarte y me pide que te abandone después. Hace que dude por las noches pero no puede nunca luchar contra tus palabras bonitas, contra todos esos recordatorios delicados de un "te quiero sólo a ti". Pero cuando ellos desaparecen y el vuelve... siento como me arropa, se acuesta a mi lado en la cama y me da un beso frío en los labios; hace que me invadan las dudas, me asalta, me asedia, me desnuda; y yo, yo pierdo toda mi fortaleza, tomo todas las decisiones incorrectas. Y tengo miedo, mucho miedo, miedo a sufrir.
Hagamos cámara rápida hacia atrás, veamos mi vida como una película desde el final. Atiende a los detalles que te he explicado, quizá lo consigas, quizá puedas entenderlo. Y entenderme a mí también. Quizá si eres tú quien me lo dice yo me lo crea. Dime tú por qué quiero besarte y no besarte, verte cada día y no volver a verte, que me quieras cuando yo no quiero quererte... o sí. Hay tantas cosas que querría poder explicarte, pero otra parte de mí me alerta, esa misma que está tan presente en estas tardes de domingo; puede que si te lo diga se haga real, un problema real y demasiados sentimientos demasiado reales...puede que yo sea demasiado débil, después de todo. No quiero fallar y fallarte, añadir otra etapa más negra a la película y seguir viendo como mi vida se dedica a hacer recompilaciones de la misma historia triste. Quiero algo, o no quiero nada.

viernes, 23 de octubre de 2009

Un cambio radiKal, para bien o para mal

Una situación, un momento, un "cata-púm". Algo que te haga pensar en mañana, que le dé alguna razón a que cada mañana descanse tu pelo en mi almohada. Un recuerdo, un sentimiento, malo o bueno. ALGO!

Dos personas quizá no sean suficientes.
Tres multitud,
sin duda!
Cuatro palabras, "te odio",
"te quiero" luego.
Cinco razones para cada uno,
cada uno de esos cinco que se suceden.
Seis pasos para marcharse
y el siete,
el que me lleve a despertarte.

Cada mañana pienso la misma cosa, no cosa, una idea, algo que llevar a cabo (sí, ALGO!). Todo tipo de pensamientos se arremolinas en mi mente a las 7 y media de la mañana (en realidad 7:40, a cada año más vaga, por supuesto, o quizá menos preocupada por mi aspecto).
Existen dos tipos de personas en el mundo: a las que te follarías, y a las que volverías a hacerlo, pequeña. Toda una sociedad de sentimientos vacíos, quién los quiere? Y en la estacada se queda quien los vende, quien aún cree en ese bonito ideal del amor. Y a quien quiera más, ahí te quedas, amigo; o te acostumbras o te buscas a quien te entienda. Pero quizá ya no haya quien te quiera.
Así que eso es lo que buscais todos, no? Decir que lo teneis todo, cuando no teneis nada; maquillar esa puñetera soledad que a todos nos vigila en lo oscuro de nuestra habitación. Salir a la calle y decir que eres feliz. Acaso no lo eres? Guapo... o guapa, listo... lista, ligas o no ligas? Siempre hay quien vende gratis besos en las esquinas. Ninguno será un regalo pero quizá el acohol haga que olvides pagar, qué más da! Mañana será otro día. Otro día que celebrar.

... Que celebrar que depués de tantos años sigues sin tener nada. Sigues sintiéndote tan sola como en aquellos 15 años. Que ni buscas ni encuentras; que a los últimos que creían en el amor los dejaste allí, en la estacada. Porque tú no buscas creencia, tú buscas DIVERSIÓN, romper espejos por belleza y disfrutar de otros 7 encantadores años con tu racha de MALA SUERTE, 7 años más sola. SOLA y sin SENTIR....


...Y lo peor, es que por mucho que lo pienso sigo encontrándole demasiados PROS a esta actitud. Lo peor de mí es que sin duda, nunca me arrepiento.




Ya ves, el mejor de los pecados siempre fue el haberte conocido.







P.D: Lo sé, yo antes, NO era así.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

Caótico mundo en este jodido firmamento



¿Sabes? Pareces delicada como una muñeca de porcelana. Suave, pálida. Esos labios rosados, inexpresivos, tan cerca... Hay noches en las que sólo sueño con desgarrarte esa piel, arrancarla a tiras y acariciar con mi lengua tus heridas. Sentir tu sangre tibia contra mi lengua, mi saliva ácida mezclarse con el óxido. Acariciar con mis uñas tu espalda hasta desgarrarte, quiero tu piel blanca en mis uñas, tus ojos asustadizos quiero que continúen mirando. Vamos, mírame ¿acaso soy un monstruo? Déjame tomar tu garganta. No, no, no cierres los ojos, amor, quiero que me veas. Vamos, mírame. Puedo oir tu sangre martilleando desde aquí, demasiado rápido, parece que quiere salir. ¿No crees? Abriré la puerta entonces, no hace falta que me lo agradezcas, cariño. No, no me agarres, tus manos... ah, tus manos. Tus delicados dedos, a qué esperas, ¿por qué no disfrutar tanto como yo? A qué esperas para tocarte, pequeña. Puedo hacerlo yo si lo deseas, tú sólo sigue así de quieta. Dame tu mano, rápido. Esas uñas serán estupendas ¿no crees? Vamos ¿a qué esperas?. Déjame quebrar tus costillas y lamer tus pulmones, encontraré ahí todo el oxígeno que no hay en este jodido firmamento. Tú sólo déjame poder quebrar tus venas con mis dientes. Quiero todas y cada una de esas pestañas, y las tomaré, son mías. Eres mía. ¿A qué esperas para entregarte?

Mío, no tuyo, no suyo, sólo mío. Es claro, es sencillo. Por qué te cuesta tanto entenderlo. Te daré tiempo, te daré los segundos antes de que tu inútil corazón deje de latir.




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